Aprende cómo motivarte y así remontarás los partidos

En el tenis, el marcador canta el desenvolvimiento del partido punto por punto: “Te están remontando…  Te están remontando… se acerca… Tú estás remontando… ya vas más cerca…”. Eso estresa al que remonta. También al que estaba arriba y ahora le recortan su ventaja. Pero es inevitable… ¡Gana quien sabe remontar!… Y el desmotivado no remonta.

Otros tienen ambas cualidades. Algunas veces mejoran cuando se motivan y otras veces no: La clave es el manejo de los tres elementos de la emoción.

El primero es la “valencia”, el continuo que va “de lo agradable a lo desagradable”. El segundo es el “nivel de activación”. Tus emociones también pueden ubicarse en ese otro continuo que va desde la baja intensidad (calma o tristeza) hasta lo más intenso (furia o alegría extrema). Finalmente está el “auto-control”. Este te permite controlar la activación y también el nivel de agrado o desagrado.

El desempeño suele subir cuando el tenista se siente bien y decaer cuando se siente mal. No es lo mismo valencia que activación. Una emoción agradable puede por ser baja en activación (calma) y otra puede ser de activación elevada (entusiasmo)

La activación tiene un nivel óptimo. Si te sales hacia abajo o hacia arriba, el desempeño disminuye. Y también es importante la dominancia. No puedes dejar que la valencia o la intensidad sigan el camino que ellas quieran. Tú debes controlarlas.

¿Ahora pregúntate qué ocurre con esos tres elementos cuando tratas de motivarte?

Si te sientes mal, no remontarás. Si tu activación se eleva demasiado porque estás motivándote… ¡Pues tampoco!. Si estabas desmotivado, necesitas activarte. Pero no dejes que la activación se desborde. Tú debes controlarla.

Los intentos de remontada fracasan cuando hay fallas en esos tres elementos al mismo tiempo. Por ejemplo: Te sientes mal cuando te motivas por remontar, ya que tienes exceso de rabia, allí tu activación se desborda y no puedes evitarlo porque tu auto-control es bajo.

Para remontar debes que mantenerte bien esos tres elementos: Valencia (agradables vs desagradable), intensidad y auto-control. También tienes que ver cuáles emociones específicas experimentas y con qué intensidad.

A la hora de motivarte para remontar, hay emociones positivas (agradables) que te ayudan, como la seguridad, entusiasmo, determinación y el disfrute de jugar. Pero la valencia y la activación no son cualidades totalmente independientes. La activación representa la fuerza de las emociones, sean agradables o desagradables. Esas emociones placenteras como seguridad, entusiasmo y demás… te ayudan solo cuando  su fuerza o intensidad no es excesivamente elevada. Tampoco puede ser baja. Cada atleta tiene un nivel de intensidad que le funciona.

Hay otro conjunto de emociones desagradables que casi siempre te perjudican al remontar. Son  desespero, impaciencia y estrés. No debes motivarte sustentando en ellas.

La rabia y la frustración tal vez sí te sirvan para motivarte y remontar aunque sean desagradables. Pero debes tener un elevado auto-control. Puedes usarlas para motivarte al comienzo manteniéndolas en un nivel adecuado… ¡Moderado y Nunca Excesivo!… Sirven para tomar un impulso inicial. Pero después debes desecharlas y concentrarte en jugar. Si tienes auto-control, puedes lograrlo.

La rabia y frustración excesivas son muy perjudiciales. Allí los impulsos nerviosos de fuerza excesiva se desbordan hacia músculos inadecuados. Producen tensiones musculares, dolores, torpeza motriz y restan fluidez al golpe. El pensamiento táctico desmejora. La rabia drenada en la pelota es fatal. Todo ello es un gran esfuerzo que merma el desempeño y eso aumenta la rabia o frustración. Allí hay un círculo vicioso que puede llegar a generar una crisis emocional.

Los peores intentos de remontada son los que se sustentan en esas crisis. Efectivamente eso puede hacer que el tenista se motive mucho, que imprima grandes esfuerzos. Pero estos producen fuertes reacciones desagradables en el cuerpo, afectan la respiración, generan bloqueos en el pensamiento táctico. La capacidad motriz para desplazarse y golpear también se vuelve añicos.

¡Definitivamente, para remontar hay que tener auto-control!

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