Dolor y sufrimiento luego del ejercicio: ¿Crees que son inevitables?

En realidad, la respuesta es “No”, estos no son “totalmente inevitables”. Siempre existe la posibilidad de sufrir por ese dolor, pero sí puedes aliviarte aunque hayas hecho ejercicio y eso depende de los programas mentales. Voy a tratar de demostrártelo en este artículo.

¿Qué elementos constituyen la experiencia de dolor muscular?

En principio es una sensación corporal. Se siente en el cuerpo y tiene una intensidad que varía desde lo más fuerte hasta lo casi imperceptible. Pero también implica una respuesta emocional ante esa sensación. Esta suele ser desagradable. Una persona puede sentir rabia, miedo, desesperación, desprecio, impaciencia, etc hacia esta sensación de dolor, pero no siempre es así.

Y también hay elementos emocionales que podríamos llamar externos. Son factores mentales que producen emociones desagradables, que inicialmente no se asocian al dolor producto del ejercicio. Pero estas en sí mismas, pueden generar otros dolores “aun sin que exista actividad física”.

Un tenista puede estar molesto con el entrenador, tener dificultades económicas, frustraciones por el desempeño y demás. Entonces, estos factores pueden hacer que ese otro dolor causado por el entrenamiento se haga más intenso y más desagradable.  

Aparte de ello, el dolor se asocia a pensamientos y creencias. Cuando te duele, hay pensamientos que pasan por tu mente. Algunos son fugaces y difíciles de detectar: “¡Auch!… ¡Me duele!… ¡Que tortura!… ¡Cuándo se me quitará!”. Si los pensamientos son negativos, el dolor puede aumentar en intensidad y o puede tornarse más desagradable. Allí importan las palabras que te dices en tu mente. Pero también el tono emocional. Si la voz de tu pensamiento suena estresada, triste, desesperada… el malestar sube. Una voz interior calmada, alegre o segura puede ayudar mucho.

Y viendo un poco más hacia tus adentros puedes preguntarte: ¿Qué es lo que yo creo acerca de mi dolor? Si crees que el dolor es inevitable, que es necesario sufrir para que el entrenamiento valga la pena, que el dolor significa que vas a lesionarte… entonces la sensación de dolor se hace más intensa o más desagradable.

Por otro lado, tu cuerpo tiene una reacción defensiva ante esas sensaciones, emociones y pensamientos que constituyen tu experiencia de dolor. Cuando el dolor te incomoda, cuando lo rechazas o le temes, tu cuerpo se pone tenso. Esas tensiones aumentan el dolor y ello genera una reacción defensiva aún más fuerte. Es un círculo vicioso:

Además la sensación de dolor suele tener aumentos bruscos debido al movimiento. Si se activa el músculo adolorido, el dolor se dispara. Sobre todo, cuando ya hay una reacción defensiva previa ante el dolor o cuando hay emociones desagradables enfocadas hacia él.

La respuesta defensiva de tensión muscular y los otros factores aquí mencionados interactúan constantemente. Mientras peores sean las creencias, los pensamientos o emociones enfocadas hacia el dolor, mayor será la reacción defensiva de tensión muscular y más fuerza tendrá este círculo vicioso.

Esos elementos tienen formas habituales de interactuar en cada persona, que constituyen sus programas mentales.

Hay algo que debes saber: un aumento en la intensidad del dolor, no necesariamente lo hace ser más desagradable. Hay dolores que son neutros. Otros se vuelven más agradables cuando se hacen más intensos.

Cierta vez traté de realizar una investigación con un grupo de bailarines discapacitados. Se trataba de inducir emociones agradables hacia el dolor causado por el ejercicio con el fin de disminuir el sufrimiento. La investigación fracasó porque estaba basada en una premisa equivocada. Ellos tenían programas mentales diferentes. Era de esperarse que el dolor fuese desagradable para esas personas. Pero algunos de ellos no sufrían por causa del dolor y otros lo experimentaban como algo muy placentero. Se reían cuando les dolía porque ello significaba que estaban logrando mover partes de su cuerpo que usualmente no podían mover. Para ellos el dolor muscular era un gran progreso.

Si estás sufriendo por causa del ejercicio y deseas hacer que tu dolor sea menos intenso o menos desagradable, debes romper con el círculo vicioso negativo: ¿Cómo puedes lograrlo?… ¡Cambiando tus programas mentales asociados al dolor!

Cuando lo logres, podrás sentir mayor soltura jugando en la cancha y tu desempeño mejorará.

Sígueme en las redes sociales

Leave a Reply