El tono emocional de la voz de tu pensamiento

“Porque en un partido de tenis la batalla más encarnizada que libro es contra las voces que resuenan dentro de mi cabeza” Rafael Nadal.

Si eso ocurre, es porque no se ha entrenado para controlarlas. Muchas veces, esas voces tienen la fuerza del hábito… ¿Entonces qué hay que hacer para derrotarlas más fácilmente?… Hacer ejercicios mentales para poder crear un hábito contrario que también tenga vida propia independientemente de las acciones mentales voluntarias del tenista.

Al hacer eso, ya serían dos contra uno. Por un lado estarían la fuerza de voluntad positiva del tenista, junto con los nuevos hábitos de tener tonos emocionales positivos. Por el otro, estaría el hábito de tener un diálogo interno perjudicial que incluye el contenido y el tono emocional.  

Antes, durante y después del partido de tenis, siempre pensamos. Y nuestros pensamientos generan emociones. En pleno juego, hay muchas situaciones difíciles y estresantes. Te rompen el servicio, te grita el público, te remontan, juegas los puntos importantes y mucho más.

Ante esas situaciones, tenemos pensamientos que contribuyen a crear nuestras respuestas emocionales. Algunas veces, esos pensamientos son diálogos internos, es decir, palabras que suenan dentro de nuestra cabeza, con las cuales nos hablamos a nosotros mismos. Esos diálogos internos tienen dos tipos de elementos, las palabras propiamente dicho y el tono emocional. Este último se refiere a las características acústicas de ese sonido que transmiten emociones. Es la forma de decir esas palabras.

“Voy a jugar contra pedro”.

Ese es el contenido de palabras. Pero al producir un sonido que podamos escuchar en uan conversación, esta frase puede transmitir emociones muy diversas. Puede sonar nerviosa, triste, desmotivada, impotente, rabiosa, frustrada. Pero también puede sonar segura, calmada, alegre, entusiasmada, enérgica, orgullosa, aliviada y demás.

Cuando ponemos esa voz representada en nuestros diálogos internos, esta puede tener todos los mismos tonos emocionales que tenga la voz hablada. Si te rompen el servicio y tu voz interior suena nerviosa, así es como vas a jugar. Si deseas mejorar tus reacciones emocionales ante todas las dificultades que se presentan en un partido, eso puedes lograrlo cambiando el tono emocional de la voz de tu pensamiento.

¿Cómo cambiar el tono emocional de tus diálogos internos?

Hay una serie de pasos. Primero debes identificar cuáles son las situaciones en las cuales sueles tener reacciones emocionales que te perjudican durante el juego. Luego debes observar tu mente para identificar los pensamientos que tienes y poder conocer su contenido en palabras:

“Voy a jugar contra Pedro”

Luego, te dices a ti mismo(a) esa frase tal cual como te la dices cuando estás en el partido y la escuchas preguntándote ¿Cómo suena esa voz? ¿Qué emoción transmite? Una vez identificado el tono emocional, puedes comenzar a utilizar uno diferente, que sea contrario a la emoción negativa que tu diálogo interno esté transmitiendo.

Si la voz suena triste, puedes comenzar a utilizar una que suene alegre. Si suena desganada, puedes comenzar a emplear una que se escuche con entusiasmo. Otra manera de lograr el cambio es realizar ejercicios diarios donde el tenista pasa 5 o 10 minutos hablándose con voces interiores que transmitan emociones positivas. Voz amorosa, alegre, segura, calmada, decidida, comprensiva, etc.

La mejor manera de hacer este ejercicio consiste en escuchar y aumentar. El tenista se dice en su mente una frase tratando de que suene con seguridad. La escucha y la pone más segura, la escucha y la pone más segura aun. Es escuchar y aumentar todo el tiempo. Lo mismo puede hacerse con la voz interior calmada, alegre, decidida, comprensiva, etc.

Al cabo de una o dos semanas, sus reacciones emocionales ante las situaciones difíciles del partido deben haber mejorado.

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